| La economía china crece 7,9% en segundo trimestre |
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La economía china creció un 7,9 por ciento interanual en el segundo trimestre del año en curso, gracias a la enorme cantidad de préstamos que ayudaron a impulsar su recuperación después de haber registrado el peor crecimiento de la última década, informó hoy jueves en Beijing el Buró Nacional de Estadísticas (BNE). La cifra correspondió con las expectativas del mercado, que oscilaban entre el 7,5 y el 8 por ciento. El Producto Interno Bruto (PIB) creció un 7,1 por ciento interanual en la primera mitad del año, situándose en 13,99 billones de yuanes (2,06 billones de dólares), después de que el ritmo de la economía china se redujera al 6,1 por ciento en los primeros tres meses, de acuerdo con los datos del BNE. Zhuang Jian, destacado economista del Banco Asiático de Desarrollo, dijo el jueves a Xinhua que los resultados positivos de la primera mitad del año apuntan a que obtener la meta del 8 por ciento para el año entero es factible, dado que demuestran que las inversiones gubernamentales han logrado contrarrestar el impacto de la contracción de las exportaciones. Zhuang pronosticó un crecimiento del 9 por ciento de la economía china para la segunda mitad del año. Según indicó Li Xiaochao, portavoz del BNE, en una conferencia de prensa, el paquete de estímulo del gobierno ha generado un resultado "sorprendente", tal y como demuestra el rebote de la economía y la acumulación de factores positivos. No obstante, Li también señaló que "las dificultades y desafíos que están por superar son numerosos, dado que la reactivación económica no tiene por el momento una base sólida y que el ímpetu de recuperación no es estable". Advirtió de que todavía existen muchas incertidumbres puesto que la economía sigue sufriendo de una contracción de la demanda exterior, un exceso de capacidad así como un débil consumo privado. Desde noviembre del año pasado, el gobierno ha adoptado una serie de medidas de estímulo que incluyen un paquete de inversiones por cuatro billones de yuanes, recortes tributarios y subsidios a los consumidores para apuntalar el crecimiento y el empleo. El gobierno ha fijado el 8 por ciento como meta del crecimiento del PIB para el año entero, cifra que es poco común en las economías desarrolladas pero es no obstante el mínimo para garantizar el pleno empleo en una nación con 1.300 millones de habitantes. Este mismo mes el Fondo Monetario Internacional elevó su pronóstico para el crecimiento de China en 2009 en un punto porcentual hasta el 7,5 por ciento. El Banco Mundial también ajustó su cifra del 6,5 al 7,2 por ciento. Los valores chinos negaron importancia a los últimos datos y cerraron un 0,15 por ciento a la baja en la tarde de hoy jueves, con 3.183,74 unidades. Según los datos del BNE, la inversión contribuyó al 6,2 por ciento del crecimiento del PIB mientras que el consumo lo hizo con el 3,8 por ciento. Las exportaciones, que cayeron durante ocho meses consecutivos, redujeron el crecimiento en un 2,9 por ciento. Zhuang indicó que las inversiones y préstamos del gobierno son los principales factores que han impulsado el crecimiento. Beneficiándose del enorme respaldo gubernamental a la construcción ferroviaria, de carreteras e infraestructuras, la inversión en activos fijos urbanos ascendió un 33,6 por ciento en la primera mitad del año, el incremento más pronunciado de los últimos cinco años. La producción industrial creció un 10,7 por ciento el mes pasado, cifra que representa una enorme expansión en comparación con el 3,8 por ciento de los dos primeros meses del año. Fan Jianping, economista del Centro Estatal de Información, una institución de expertos del gobierno, comunicó a Xinhua que la recuperación de la producción industrial se debe principalmente a la conclusión del proceso de liquidación de existencias de los manufactureros nacionales y no a una recuperación integral de la demanda. Por su parte, Zhuang opinó que en la segunda mitad del año el gobierno debería esforzarse por reestructurar la economía desequilibrada en vez de simplemente mantener el rápido ritmo de crecimiento. Tras un crecimiento de doble dígito durante cinco años, China se ha esforzado por depender más del consumo interno que de las exportaciones e inversiones, que se vieron gravemente afectadas por la crisis financiera mundial. El gobierno ha impulsado los subsidios a la adquisición de autos y electrodomésticos y ha introducido recortes tributarios para alentar el consumo privado. Los datos del BNE demuestran que las ventas al por menor, que reflejan el consumo, crecieron a un ritmo moderado de un 0,15 por ciento en los últimos seis meses. Según Fan, en comparación con las medidas para apuntalar la exportación e inversión, el apoyo al consumo todavía no es suficiente. La vía fundamental para animar el consumo es permitir al gobierno compartir más recursos con las empresas privadas para lograr así una mejora del nivel de vida de la población, además de una optimización de la red de asistencia social. El Indice de Precios al Consumidor (IPC), el principal indicador de la inflación, cayó en junio un 1,7 por ciento con respecto al mismo mes del año pasado, su peor contracción desde octubre de 2002, mientras que el Indice de Precios al Productor (IPP), un importante barómetro de la inflación al nivel de las ventas al por mayor, cayó en el mismo mes un 7,8 por ciento interanual, su nivel más bajo en diez años. Sin embargo, los préstamos bancarios registraron un récord de 7,37 billones de yuanes, también en el período enero-junio, gracias a la implementación por parte del gobierno de una política monetaria moderadamente flexible para apoyar la recuperación de la economía nacional. La medida amplia de oferta monetaria (M2), que cubre el efectivo en circulación y todos los depósitos, subió un máximo del 28,46 por ciento interanual a finales de junio, lo que agravó las preocupaciones de que la amplia oferta monetaria pueda provocar una inflación. Li Xiaochao señaló que China no debería desatender los futuros riesgos de inflación, puesto que los precios globales de los recursos y los préstamos nacionales están subiendo. También dijo que los precios en China están actualmente cayendo y que la demanda interna sigue poco adecuada. El gobierno observará de cerca las fluctuaciones de los precios con el objetivo de evitar los riesgos de inflación, añadió. Impulsadas por la amplia liquidez, las bolsas chinas han ascendido más del 70 por ciento desde comienzos de año, el mejor desempeño del mundo. Las ventas del sector de bienes raíces se incrementaron en un 53 por ciento interanual hasta los 1,58 billones de yuanes dado que los inversores se beneficiaron de las reducidas cuotas antes de que comenzaran a ganar terreno las tendencias inflacionarias. Zhuang Jian dijo que es poco probable que el tono básico de la política monetaria cambie por ahora, aunque indicó que espera una cierta "matización" para la segunda mitad de 2009. La política debería de ser establecida antes de que se produzca una inflación, puesto que "una transformación de deflación a inflación podría ocurrir muy rápido, dado el complejo clima económico". Por su parte, Fan destacó que como la reactivación económica todavía es frágil, cualquier cambio drástico de la política macroeconómica podría perjudicar la recuperación. El portavoz del BNE aseguró que el gobierno se atendrá a la política fiscal proactiva y la monetaria moderadamente relajada para fortalecer la recuperación económica. "Deberíamos hacer avanzar la reestructuración económica y cultivar nuevos puntos de crecimiento económico, a fin de optimizar la calidad de la recuperación", manifestó. |
